Benzodiazepinas
Son medicamentos que deprimen el sistema nervioso central. Se recetan sobre todo para la ansiedad y el insomnio, y también para tratar la abstinencia del alcohol, controlar algunas crisis epilépticas o como sedante antes de una intervención. Algunas de las más conocidas son el diazepam, el lorazepam, el alprazolam y el lormetazepam.
Bien utilizadas y durante poco tiempo, son medicamentos útiles. El problema aparece cuando el tratamiento se alarga semanas o meses, porque el organismo se acostumbra y desarrolla tolerancia y dependencia. España está entre los países con mayor consumo de estos fármacos.
Quién desarrolla dependencia a las benzodiacepinas
- Personas a quienes se les recetan para la ansiedad o el insomnio y siguen tomándolas mucho más tiempo del previsto.
- Pacientes con depresión o trastorno de pánico que han seguido tratamientos largos a dosis altas.
- Personas que las combinan con otras drogas: para «bajar» los efectos de la cocaína, para aliviar la abstinencia de la heroína o del alcohol, o para colocarse cuando no tienen otra sustancia.
- Personas que las consiguen sin receta y aumentan la dosis por su cuenta.
Efectos y riesgos
Producen calma, relajación muscular y sueño. Con el uso prolongado aparecen somnolencia durante el día, problemas de memoria y concentración, torpeza al moverse y aplanamiento emocional. En personas mayores aumentan el riesgo de caídas y fracturas.
Mezcladas con alcohol, opiáceos u otros depresores, su efecto se potencia: disminuye la alerta, aumenta la somnolencia y crece el riesgo de accidentes de tráfico y laborales. En dosis altas, esa mezcla puede deprimir la respiración y ser mortal.
Síndrome de abstinencia
Aparece al interrumpir el tratamiento de golpe o al reducir la dosis demasiado rápido. Depende de la dosis, del tipo de benzodiacepina y del tiempo que se ha tomado. Sus síntomas más frecuentes son ansiedad intensa, insomnio, irritabilidad, temblores, sudoración y dificultad para concentrarse. En los casos graves puede haber confusión y convulsiones.
Por eso nunca hay que dejar las benzodiacepinas de golpe por cuenta propia. La retirada debe ser gradual y con seguimiento médico.
Señales de alerta
- Tomarlas desde hace meses aunque estaban recetadas para unas semanas.
- Necesitar más dosis para conseguir el mismo efecto.
- Ponerse nervioso si se acaban o no se tienen a mano.
- Pedir recetas a varios médicos o conseguirlas sin receta.
- Mezclarlas con alcohol u otras drogas.
Cómo trabajamos en Viubé
En la primera visita gratuita en nuestro centro de Mataró valoramos el consumo, el motivo por el que empezó y la situación actual. La reducción de la dosis se planifica de forma gradual y coordinada con el médico de referencia.
En paralelo trabajamos lo que hay detrás: la ansiedad, el insomnio o el malestar que llevaron a tomarlas, con herramientas psicológicas para manejarlos sin depender del fármaco. Lo hacemos en tratamiento ambulatorio o en centro de día, según cada caso.
Son medicamentos que solo pueden venderse con receta médica.